Economista. Miembro del personal docente y de investigación de la Universidad Central de Venezuela desde el año 1965. Ex-Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV. Profesor jubilado de la UCV
Cuando Hugo Chávez apenas tenía cinco meses en el poder, suficientes para que él y sus secuaces ya hubieran mostrado indicios de la naturaleza autoritaria prototalitaria que ya se intuía en su objetivo político fundamental
Once años en el poder han demostrado, de manera contundente y fehaciente, que sus críticas a los regímenes anteriores y sus ofertas políticas no han sido otra cosa que un larguísimo rosario de mentiras y engaños
No es sino el colmo del más abyecto cinismo el que los Castro y Chávez pretendan hablar a nombre de la democracia, cuando son ellos sus más feroces enemigos.
De repente, sin una justificación y sin siquiera una explicación –muy al estilo del actual régimen- la aspiración se extendió a todos los cargos de elección popular. En eso andamos.
Chávez ha sido a la luz del día el más profuso vocero del honor militar, mientras que en las sombras de la conspiración antirrepublicana, de manera oculta o enmascarada, ha sido un activo operador del militarismo contrademocrático.
Tres modalidades de subversión han sido intentadas contra el sistema democrático de Venezuela desde la década de los años ’60 del siglo pasado hasta el presente.