Alberto Benegas Lynch (h) es doctor en Economía y también es doctor en Ciencias de Dirección. Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias y es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, ambas en Argentina. Es autor de dieciséis libros y cuatro mas en colaboración. Fue profesor titular por concurso en la Universidad de Buenos Aires y enseñó en cinco Facultades: Ciencias Económicas, Derecho, Ingeniería, Sociología y en el Departamento de Historia de la de Filosofía y Letras. Es profesor en la Maestría de Derecho y Economía de la UBA. Fue Director del Departamento de Doctorado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata y, durante 23 años, Rector de ESEADE donde es profesor emérito. Fue asesor económico de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, de la Cámara Argentina de Comercio, de la Sociedad Rural Argentina y del Consejo Interamericano de Comercio y Producción. En dos oportunidades integró el Consejo Directivo de la Mont Pelerin Society, es Académico Asociado de Cato Institute de Washington DC, es miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres y recibió grados honoríficos de universidades de su país y del extranjero.
De acuerdo con las estimaciones de NBC News, el 28 de agosto último se reunieron en Washington más de trecientas mil personas convocadas por Glenn Beck. Otras fuentes calculan cuatrocientas mil, pero en cualquier caso todas saturadas de los reiterados atropellos del aparato estatal en sus vidas.
Hoy afortunadamente aparece en escena María Zaldívar, una autora que revela una singular valentía, integridad moral y rigurosidad al escribir con una sesuda y muy bien documentada pluma que el emperador está desnudo. Explica con una notable claridad el significado del peronismo.
Ante todo, Borges se caracterizó por su independencia de criterio y su coraje para navegar contra la corriente de la opinión dominante y detestaba “al hombre ladino que anhela estar de parte de los que vencen”.
Sergio Marchione -el principal ejecutivo de la Fiat en Turín- quien dijo que trasladará parte importante de las operaciones de la empresa a Serbia debido a que en ese país los impuestos son sustancialmente menores que en Italia.
A poco de haber asumido como Papa Benedicto XVI, envió a Cuba al entonces Arzobispo de Génova Tarcisio Bertone quien, después de entrevistarlo a Fidel Castro, públicamente elogió “su notable lucidez” y “su solidaridad” en el contexto de la “necesidad de apoyar a los pobres” y subrayó que “en Castro hay un espacio creciente para escuchar a Dios” y que “no ha dejado de dar un buen ejemplo”. ¿Puede concebirse un cretinismo moral más repugnante por parte de quien es Cardenal y Secretario de Estado del Vaticano, doctor en Teología y doctor en Derecho Canónico?
El camino más efectivo para la penetración de las ideas colectivistas es a través de la religión ya que la feligresía en general se encuentra con las defensas bajas y dispuesta a aceptar lo que le digan desde el púlpito aunque sea de contrabando y en dirección contraria a todos los preceptos religiosos estudiados hasta el momento.
Tradicionalmente, en el llamado mundo libre, había algo más de pudor y recato en el gobernante. Toda la tradición del constitucionalismo se basa en las limitaciones al poder. Pero en lugar de ocuparse de afirmar marcos institucionales civilizados y estables y de garantizar derechos, impartir justicia y crear un clima de seguridad, los gobernantes exaltados y megalómanos tratan al país como su propia empresa con el curioso aditamento que no se hacen responsables por los reiterados desaciertos.
Sócrates era hijo de un escultor y una partera por eso decía que su inclinación siempre fue la de “parir ideas” y de “esculpir en el alma de las personas en lugar de hacerlo en el mármol”.
El actual presidente de Ecuador canta loas a “la justicia social” sin tomar en cuenta que, en el mejor de los casos, constituye una expresión groseramente redundante ya que la justicia no puede ser mineral o vegetal y, en el peor, vulnera la clásica definición de Ulpiano de “dar a cada uno lo suyo” para, en su lugar, sacarle a unos el fruto de su trabajo para entregárselos a quienes no les pertenece.
En el clima intervencionista que vivimos, cada crisis es aprovechada para que el Leviatán de un paso más en dirección al aplastamiento de las libertades individuales. Ahora se trata de un calamitoso accidente de la cuarta empresa más grande del mundo en facturación: la British Petroleum.
De un tiempo a esta parte se vienen sucediendo actos de vandalismo que nada tienen que ver con el deporte y mucho con la guerra. No solo no se festeja y felicita al ganador en una competencia supuestamente deportiva sino que se procede a destrozar físicamente al adversario y a sus simpatizantes en el contexto de marchas y cánticos obscenos y agresivos junto con la destrucción de las instalaciones, la conquista de banderines y otros trofeos de guerra.
La politización de la educación, tarde o temprano, afecta los contenidos de la misma. Por eso es que Marx y Engels en el Manifiesto Comunista enfáticamente demandan “Educación pública y gratuita para todos”. Tenía razón Antonio Gramsci al sostener que si las estructuras estatales logran tomar la educación y la cultura, el resto se da por añadidura.
Desde la perspectiva del liberalismo clásico, los gobiernos deben fraccionarse para atenuar y mitigar el poder. En esta línea de pensamiento, un gobierno universal representa el mayor de los peligros debido a la concentración de poder que esto implica.
Salvo honrosos excepciones, en América latina, Europa y Estados Unidos los valores y principios de la sociedad abierta ceden ante la avalancha de heridas que con particular saña le infringen los detractores de los derechos individuales.
Los rusos han padecido el terror blanco, luego el terror rojo y ahora el terror verde, esto es, la angurria por acumular dólares en cuentas del exterior a cualquier costo y recurriendo a chantajes, fraudes y mercados cautivos de diverso calibre.
Las caídas alarmantes en la productividad debidas a políticas socialistas se traducen una mayor pobreza y cuando esto es sentido por la población vienen las quejas amargas y las desilusiones por las promesas demagógicas incumplidas.
La de Paraguay es una historia triste que navega entre la dictadura y la kleptocracia. El país ha caído en las manos de un ex sacerdote que patrocina la teología de la liberación (léase marxismo), a quien ahora intenta sobrepasar el llamado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que propugna la necesidad de establecer una “república socialista” con medidas de fondo que permitan que el aparato estatal “controle toda la propiedad, comenzando con una reforma agraria integral”.
No me explico el porqué de las pocas voces que se levantan airadas en protesta por esta tragedia griega que no solo tiene lugar en Grecia. Sospecho que, en gran medida, las llamadas “mayorías silenciosas” se mantienen en silencio por la sencilla razón de que no tienen nada especial que decir.
De tiempo en tiempo aparecen en los medios de comunicación personas de una notable solidez respecto de los principios en los que descansa la sociedad abierta y de una extraordinaria capacidad didáctica.