El Dr. Charles Krauthammer (Nueva York, 1953) obtuvo su Licenciatura en Ciencias Políticas y Economía en McGill University de Montreal y su Doctorado en Medicina de la Universidad de Harvard. En 1978 abandonó su práctica de la medicina para dirigir el planeamiento en investigaciones psiquiátricas para la administración Carter y comenzó a escribir para la revista The New Republic. Actualmente cuenta con una columna semanal en el Washington Post y es colaborador frecuente de las revistas Time y The Weekly Standard. Además es comentarista político de la cadena Fox News.
En una sorprendente declaración realizada la pasada semana, el General James Conway, Comandante del Cuerpo de Marines, admite que la fecha de julio de 2011 como retirada de las tropas de Afganistán anunciada por Obama "probablemente anime a nuestro enemigo".
Ayer mismo todo era esperanza y cambio y devolver el poder al pueblo. Pero el pueblo no lo ha valorado como se esperaba. Su obstinación, en sólo 19 meses, ha convertido el dominio de la izquierda durante 40 años que se predecía (James Carville) en una retirada total.
El islam radical no es, en ningún sentido, la mayoría del islam. Pero con sus financieros, sus clérigos, sus propagandistas, sus formadores, sus líderes, sus agentes y sus simpatizantes -- -- según una estimación conservadora, dispone de la fidelidad del 7% de los musulmanes, es decir, más de 80 millones de almas -- es una corriente muy poderosa dentro del islam.
El islam no es más islamista intrínsecamente que Nazi es la Alemania actual -- pero a pesar de la inocencia de la Alemania contemporánea, a ningún alemán de buenas intenciones se le ocurriría proponer un centro cultural germano en, digamos, Treblinka.
La pasada semana salía a la luz el borrador de un memorando del Departamento de Interior proponiendo cambios sobre la cuestión de la inmigración ilegal "en ausencia de la Reforma Integral de la Inmigración". En otras palabras, dado que el Congreso se niega a hacer lo que les gustaría ver cumplido a estos burócratas, ellos lo van a promulgar por su cuenta.
El régimen iraní está empezando a darse cuenta de que hasta la paciencia del Presidente Obama tiene límites -- y de que Irán puede enfrentarse realmente a un rapapolvo por su desafío nuclear.
Importantes Demócratas ya están considerando la probable derrota legislativa de noviembre como habilitante para tramitar aún más medidas de izquierdas de las que muchos de sus miembros ni siquiera se atreven a hablar, no digamos implantar. Es decir, que si perdieran, antes de irse, aprovecharían el tiempo para aprobar leyes más que controvertidas.
Es bueno reconocer los logros de los demás y no ser chauvinista con el país de uno. Pero la modestia de Obama es llamativamente selectiva. Cuando se trata de él, la modestia es escasa.
La Estrategia de Seguridad Nacional del Presidente Obama insiste en llamar al enemigo -- ¿cómo más se define al que busca tu destrucción? -- "un entramado vago de extremistas violentos". Pero esto es absolutamente insensato. Esto no es una terapia de grupo de gestión de la ira que ha perdido los papeles. Éstas son personas que profesan una poderosa ideología originada en una interpretación radical del islam, en cuyo nombre hacen propaganda, proselitizan, aterrorizan y matan.
La administración espera que Petraeus pueda reproducir su milagro de Irak. Esto incluye a los Demócratas que, cuando Petraeus prestaba testimonio ante el Congreso acerca del incremento de Irak en septiembre de 2007, le acusaban de exigir "la suspensión voluntaria de la incredulidad" (palabras de la Senadora Hillary Clinton) o se negaron a votar a favor de la resolución del Senado que condenaba el vergonzoso anuncio "General Betray Us" publicado en prensa (el Senador Barack Obama).
Obama está por encima de lo ordinario. No está para ser el chapuzas. Él es la figura histórica de talla mundial, el visionario, venido a obligar a descender el nivel de los mares y a sanar el planeta. ¿Cómo? Creando una gloriosa economía verde nueva. ¿Y cómo hará eso exactamente? Desde Washington, por decreto presidencial y repartiendo a manos llenas decenas de miles de millones de dólares.
El martes, la víspera de que el presidente anunciara a los cuatro vientos la aprobación de una resolución de la ONU sorprendentemente débil y declarara a Irán más aislado una vez más, los líderes de Rusia, Turquía e Irán se encontraban en una cumbre de seguridad en Estambul "en una muestra de poder regional que parecía calculada para poner a prueba a Estados Unidos", en palabras del New York Times.
El mundo está escandalizado con el bloqueo de Israel a Gaza. Pero el bloqueo no es sólo perfectamente racional, es perfectamente legal. Gaza bajo Hamás es un enemigo autodeclarado de Israel -- una declaración avalada por más de 4.000 proyectiles disparados contra territorio civil israelí.
Esta es mi pregunta: ¿Por qué perforamos a 5.000 pies bajo el nivel del mar?
Por muchas razones, pero esta se omite: El ecologismo chic nos ha empujado a esas profundidades.
En la columna de la semana pasada, sugerí que la excepción "por motivos de seguridad pública" al reconocimiento de los derechos constitucionales de un sospechoso en el momento de su detención, establecida en 1984, fuera modificada significativamente en el caso de terroristas como el terrorista confeso de Times Square Shahzad Faisal.
Las autoridades merecen todo el mérito de la captura de Shahzad en cuestión de 54 horas. El mérito de obtener información de él invocando la excepción "por motivos de seguridad pública" a la lectura de derechos es también de ellos. Pero luego a Shahzad le leyeron sus derechos.
Había algo extrañamente desproporcionado en torno a la recién concluida cumbre nuclear a la que el Presidente Obama convocó a 46 líderes mundiales, el mayor encuentro de estos mimbres en suelo norteamericano acaecido desde 1945.
¿Alguien cree en serio que Corea del Norte o Irán se verán más tentados de renunciar a las armas nucleares porque entonces podrán lanzar un ataque biológico o químico sobre Estados Unidos sin temor a represalias nucleares? La ingenuidad de la Administración Obama es sobrecogedora.